Why Unity is Essential in These Trying Times

A Spanish translation of this article is included below the original. Se incluye una traducción al español de este artículo debajo del original.

Anxiety over the Coronavirus outbreak has been steadily increasing since the first cases were reported in Wuhan, China in December of last year. The world has watched as the virus spread to almost 200 countries in the span of just 3 months, with over half a million reported cases worldwide. Though people have a right to be worried, as cases and deaths have been on the rise, many people’s concerns and fears have evolved into greed and blatant racism, which undermines efforts to unify in the face of this international pandemic.

In the United States, at almost every store, toilet paper aisles are empty, hand sanitizer is gone, and face masks are nowhere to be found. People are buying cartloads of food in bulk for themselves and their families. In Tennessee, a man bought 17,700 bottles of hand sanitizer to corner the market and profit from the pandemic. In San Francisco, concerns over not having enough food led to a physical altercation at a local grocery store.

The outbreak of the Coronavirus has also led to a surge in racism; Chinese business owners have received much of the blow. Helen Ng, the owner of a small restaurant in New York City’s Chinatown, had to lay off several employees and cut hours due to a 50-60% decrease in revenue the past few months. Unfortunately, she is not alone. Many Chinese-owned restaurants have been forced to reduce hours or close entirely due to fear mongering about Chinese restaurants being unsafe to eat at in the midst of the COVID-19 crisis. Fear is leading to hostility and greed rather than the unity and support we need to overcome this public health crisis.

People are scared, which is understandable. Many haven’t seen an outbreak on such a global scale before. However, that gives us all the more reason to unite. We will not get anywhere by pointing fingers and panic buying, and by doing so, we are leaving some of the most vulnerable of our population behind.

Those getting laid off due to the pandemic and the millions of low-income families across the nation cannot afford to panic buy. With limited income, sometimes living from paycheck to paycheck, many cannot afford much more than their monthly expenses. Produce is expensive, and some people are going hungry because they can’t find the canned goods that their families usually survive on because they have been bought up in every store.

Families with young children who need diapers, hand sanitizer, and baby food cannot find those items on the rack in stores because people have bought months-worth of supplies. The elderly and retired who live on set monthly incomes often can’t afford to engage in panic-buying, either. Those with compromised immune systems can’t travel to five stores to find what they need because they are at a higher risk of getting the virus. Health care professionals who need gloves and masks for work can’t find them anywhere.

All of these people cannot engage in the panic-buying culture that has consumed our society in the wake of COVID-19. To combat this, we all need to take a step back and reevaluate our purchasing patterns in response to this crisis. In times of crisis, we need to unite ourselves and care for others rather than leaving them struggling. The solution is not to deprive others of resources for our own gain. The solution is to not let fear divide us. That means thinking of others when out shopping, picking up groceries for your elderly neighbor, and doing your part to reduce the spread. Our approach must be unified, as we cannot combat this alone.

The following is a Spanish translation of this article by Angela Jimenez Rodriguez


La unidad: esencial en estos tiempos difíciles

La ansiedad acerca el brote de Coronavirus ha ido ascendiendo desde que los primeros casos fueron reportados en Wuhan, China, en Diciembre del año pasado. El mundo ha observado cómo el virus se ha regado a más en 200 países en un corto tiempo de 3 meses, con casi medios millones de casos reportados a nivel mundial. Y aunque las personas tienen el derecho de preocuparse, viendo que los casos y muertes han estado subiendo, esta ha evolucionado a conductas de codicia y racismo desmesurado, lo que socava los esfuerzos de unificación ante esta pandemia internacional.

En los Estados Unidos, en casi en cada supermercado, los pasillos de papel higiénico están vacíos, los geles alcoholados están agotados, y las mascarillas no se encuentran por ningún lado. Las personas están comprando grandes cantidades de alimentos para ellos y sus familias. En Tennessee, un hombre compró 17.700 botellas de desinfectante para manos para arrinconar el mercado y beneficiarse de la pandemia. En San Francisco, las preocupaciones por no tener suficiente comida llevaron a un altercado físico en una tienda de comestibles local.

El brote del coronavirus también ha provocado un aumento del racismo; Los dueños de negocios chinos han recibido gran parte del golpe. Helen Ng, propietaria de un pequeño restaurante en el barrio chino de la ciudad de Nueva York, tuvo que despedir a varios empleados y reducir las horas debido a una disminución del 50-60% en los ingresos en los últimos meses. Lamentablemente, ella no está sola. Muchos restaurantes de propietarios chinos se han visto obligados a reducir las horas o cerrar por completo debido al temor que se ha creado de que los restaurantes chinos no sean seguros para comer en medio de la crisis de COVID-19. El miedo está conduciendo a la hostilidad y la codicia en lugar de la unidad y el apoyo que necesitamos para superar esta crisis de salud pública.

Las personas están asustadas y esto es entendible. Muchos no habían visto una crisis en el sistema de salud a esta magnitud global anteriormente. Sinembargo, esto nos da aún más razones para unirnos. No llegaremos a ningún lado señalando dedos y comprando en exceso debido al pánico y, haciendo esto, estamos dejando a alguna de las personas más vulnerables detrás.

Aquellos que fueron despedidos debido a la pandemia y los millones de familias de bajos ingresos en todo el país no pueden darse el lujo de comprar en pánico. Con ingresos limitados, a veces viviendo de bono en bono, muchos no pueden pagar mucho más que sus gastos mensuales. Los productos, la comida, son caros, y algunas personas pasan hambre porque no pueden encontrar los productos enlatados de los que sus familias generalmente sobreviven porque están agotados en todas las tiendas.

Las familias con niños pequeños que necesitan pañales, desinfectante para manos y comida para bebés no pueden encontrar esos artículos en el estante en las tiendas porque la gente ha comprado suministros para meses, dejando los estantes vacíos. Los ancianos y los jubilados que viven de ingresos mensuales establecidos a menudo tampoco pueden darse el lujo de participar en la compra de pánico. Las personas con sistemas inmunes comprometidos no pueden viajar a cinco tiendas para encontrar lo que necesitan porque tienen un mayor riesgo de contraer el virus. Los profesionales de la salud que necesitan guantes y máscaras para el trabajo no los pueden encontrar en ningún lado.

Todas estas personas no pueden participar en la cultura de compra de pánico que ha consumido a nuestra sociedad a raíz de COVID-19. Para combatir esto, todos debemos dar un paso atrás y reevaluar nuestros patrones de compra en respuesta a esta crisis. En tiempos de crisis, necesitamos unirnos y cuidar a los demás en lugar de dejarlos luchando solos. La solución no es privar a otros de recursos para nuestro propio beneficio. La solución es no dejar que el miedo nos divida. Eso significa pensar en los demás cuando salgamos de compras, recoger víveres para nuestro vecino mayor y hacer nuestra parte reduciendo la propagación. Nuestro enfoque debe estar unificado, ya que no podemos combatir esto solos.

You might also like

More from this author